Érase una vez un punto.
El punto sentÃa que le faltaba algo. VeÃa a sus amigas lÃneas y soñaba poder ser como ellas.
No es que no quisiera ser un punto. Le encantaba poner fin a las frases, insinuarse con puntos suspensivos... Era muy directo! Y ayudaba a hacer preguntas, ¿¿??
Pero se sentÃa vacÃo por dentro. Y querÃa ser una lÃnea como las demás.
Entonces, se puso a buscar cómo conseguirlo... Y caminó y caminó por mucho tiempo...
Subió montañas...
Buceó en el mar...
Voló por el cielo...
Pero no encontró nada y se sentÃa perdido...
Estaba tan desesperado por ser una lÃnea, que no se paró a mirar atrás, para contemplar todo lo que hizo en este tiempo.
Cuando lo hizo, por fin se dio cuenta que una lÃnea es solo un punto en movimiento 😊
Keep going...
A veces nos obsesionamos tanto con convertirnos en algo que no vemos que el simple acto de caminar, de seguir adelante, ya nos está transformando en aquello que queremos ser. El punto descubrió que no necesitaba convertirse en una lÃnea, solo necesitaba seguir moviéndose.